domingo 15 de junio de 2008
Memorias del bombardeo a la Plaza de Mayo
Hoy es un jubilado de Barrio El bosque que opina que la sociedad no reconoce a aquellos que, como él, integraron en 1955 el Regimiento de Granaderos, y que como tales tuvieron la responsabilidad de custodiar al entonces presidente Juan Domingo Perón, el 16 de junio.
Tiene 73 años, está casado; tiene dos hijos y seis nietos. Es Jubilado (cobra la jubilación mínima) integró el histórico Regimientos de Granaderos José de San Martín, y como tal le tocó custodiar en la Casa Rosada a Juan Domingo Perón el 16 de junio de 1955, durante el bombardeo a la Plaza de Mayo.
En la caja de fotos y cartas que Alberto Carrapizzo desparrama sobre la mesa del living hay señales de un pasado que él revive con una mezcla de orgullo y de dolor. En esas fotos aparecen, sucesivamente, un joven soldado en ropa de fajina, solo o en grupo, o vestido de Granadero. Carrapizo mira fijo, y advierte: “tengo un ojo de vidrio”. Cuenta que lo perdió hace unos años, a causa del disparo del arma de un delincuente que lo asaltó en su almacén del barrio El Bosque. Pero ese no ha sido su único traspié. “Todavía hay alojada una bala en la ingle”, se señala Carrapizo, uno de los granaderos del Regimiento “General José de San Martín” que el 16 de junio de 1955 tuvieron la responsabilidad de proteger al entonces presidente Juan Domingo Perón, en la jornada en que aviones de la Marina y de la Armada bombardearon la Plaza de Mayo, con el saldo de 364 muertos y más de 800 heridos, según cuenta la crónica de la época. No lo lograron, pero el Golpe de Estado llegaría tres meses después, el 16 de setiembre de 1955, y tomarían el mando, sucesivamente, Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu. Pero el 15 de junio del 55, recordará el ex granadero Carrapizzo, él pudo cumplir con la misión de escolta presidencial que en 1907 se le había encomendado al regimiento de los Granaderos que creó el general José de San Martín en 1812.
- ¿Qué recuerda del 16 de junio de 1955?
- El día estaba gris y lluvioso. Eran cerca de las 12 de la mañana, llegábamos en los camiones a la puerta del Regimiento por Paseo Colón, que es la puerta de ingreso para los Granaderos y para la Policía Federal. Empezamos a saltar de los camiones. Y cuando estábamos saltando, empezamos a sentir las metrallas que venían desde ahora está el estacionamiento.
-¿Los tomó por sorpresa?
- Totalmente. Nadie sabía nada. Eramos treinta granaderos que íbamos a hacernos cargo de la guardia, porque se retiraban los otros 30 que estaban adentro. Siempre rotábamos.
- ¿Qué lugar le tocaba a usted ese día?
- Siempre íbamos rotando. Eso se sabía sólo cuando se entraba. Nosotros golpeábamos la puerta (de la Casa Rosada), y no nos abría nadie, nos arrastrábamos . Finalmente nos abrieron, hasta que pudimos entrar. Las balas caían a 20 centímetros de mi cabeza, y atrás teníamos un oficial con la pistola en la mano, que nos apuntaba a la cabeza, y nos decía: “disparen”, para defenderlo a Perón. Como custodia presidencial, la obligación del regimiento es defender al que está como Presidente, sea quien sea. Las balas venían de todos lados; había francotiradores por todos lados: en el Ministerio de Economía, en el Banco Nación; en el Banco Central. Por donde nos asomábamos, nos rebotaban las balas.
- ¿Cuánto duró el bombardeo?
- No le puedo decir. Yo pertenecía al escuadrón armas pesadas, que se divide en dos secciones, ametralladoras antiaéreas y sección morteros. Era apuntador de la sección morteros, que es un caño largo que tiene a la par un elemento por el cual usted calcula la distancia donde quiere que caiga la bala. En un momento me mandaron al helipuerto con las cajas de las tiras de las balas para las ametralladoras antiaéreas. Llego al helipuerto, y cuando tenía que cruzar hasta la ametralladora, uno de los aviones pasaba ametrallando. Recibí una esquirla, que me pegó en la ingle, y caí desmayado. Cuando desperté, estaba en la enfermería de la Casa de Gobierno. Antes, había estado en los balcones del Salón Blanco, con la ametralladora antiaérea disparando contra todo lo que fuera verde. Ese día había una manifestación de la CGT en adhesión a Perón. Calculo que había cientos de vehículos ametrallados y bombardeados. Sólo que como los aviones venían a baja altura -según los que saben- las espoletas de las bombas no tenían la fuerza suficiente para explotar cuando llegaban a tierra. La Plaza de Mayo estaba llena de gente. Era como ver un enjambre.
- ¿Qué pasó al día siguiente?
- Cuando reaccioné ya estaba vendado. Salimos con las ametralladoras Halcón a recorrer Avellaneda y Lanús, y donde veíamos que alguien no acataba la voz de alto, había que disparar a las piernas, porque no sabíamos si venían a defenderlo a Perón o a profundizar el golpe.
- ¿Recuerda la procesión de Corpus Christi que precedió por unos días al bombardeo a la Plaza de Mayo?
- No lo viví; nosotros no nos enterábamos de casi nada. Sí sabíamos que lo querían voltear a Perón porque trataba bien al obrero, y la oligarquía lo tenía a mal traer. Eso sí, el 16 de septiembre (el día del golpe al que se llamó “Revolución Libertadora) nosotros no disparamos ni un tiro, y sólo nos enteramos del golpe por el cambio de oficiales, entre los que estaba Alejandro Lanusse.
- ¿Cómo terminó la jornada del 16 de junio?
-Todos alborotados. Habían muerto compañeros; a ese muchacho al que yo le llevaba las cajas con las balas para la ametralladora antiaérea, pasó un avión, y el lo volteó con la ametralladora. Pero otro, que venía por detrás, lo ametralló a él, y lo partió por al mitad. Eramos compañeros. También nos abrazábamos con los compañeros que habíamos quedado, con los oficiales y con los suboficiales.
-¿Cómo ha podido convivir con esos recuerdos?
(Responde entre sollozos). Yo saltaba en mi cama, y mi madre me despertaba.
-¿Lo trató a Perón?
- Lo tuve como la tengo a usted. Y el mayordomo, con el paraguas tapándolo cuando llovía o cuando había sol. También hice guardia en la residencia de Olivos, y en la casa en la que murió Evita, frente a la plaza Mitre. Para vivir como vivía Perón, yo hubiera preferido no vivir: había ametralladoras por todos lados, custodiándolo.
- ¿Qué imagen le dejó Perón?
- Buena. Dormíamos en colchón pullman, nos daban cigarrillos importados, comíamos la comida que comían los oficiales. Nos saludaba: “granadero, cómo anda, qué necesita”. Pero teníamos la orden de no decirle ni por casualidad lo que necesitábamos.
-¿Significó defender a un hombre, o a la democracia?
- No. Se trataba de defender a un presidente, porque el regimiento de Granaderos es la escolta del Presidente, sea quien sea.
-¿Se daba cuenta de que estaba siendo parte de la historia?
- Ni por las tapas. Yo, lo único que sabía era que tenía que hacer las cosas bien.
Fuente: La Gaceta
miércoles 7 de mayo de 2008
Día de la Resistencia
Nosotros tampoco
El 16 de septiembre de 1955, se producía el golpe organizado por religiosos y realizado por civiles y militares antiperonistas. Los “comandos civiles” se dedicaron a cazar peronistas en todo el país, y entregarlos a los militares y a la policía golpista. En Rosario, el pueblo peronista se preparaba para resistir el golpe. Panaderos, pizzeros, pasteleros, trabajadores del gremio de la madera, hicieron barricadas en las calles, en las esquinas, cortaron el tránsito. La CGT lanzó a los obreros a las calles en grandes columnas. Los trabajadores fueron atacados por helicópteros que tiraban bombas de gases y por francotiradores de los “comandos civiles” compuestos por socialistas, comunistas, religiosos y radicales que disparaban desde los techos.
Estados Unidos, Inglaterra y Uruguay – entre otros- se apuraron en reconocer al gobierno de los golpistas.
Pero, en una de las villas de Rosario, se vivió un ejemplo de conmovedora dignidad. Una trabajadora del frigorífico Swift, de pronto, giró su cabeza hacia la entrada de la villa y, dirigiéndose hacia un enemigo aún invisible, empezó a agitar la ropa que estaba lavando y gritó: “¡Vengan! ¡Tiren! ¡No les tenemos miedo! ¡Viva el general Perón, carajo! ¡Viva la compañera Evita! La rebelión se desató, el resto de las mujeres dejaron de lavar y comenzaron a levantar enormes piedras para bloquear las vías del tranvía. De una casilla llevaron una pila de delantales blancos que otras mujeres unieron con alfileres, uno al lado del otro hasta reunir varios metros, sobre esta bandera improvisada que colocaron en el tanque de agua, escribieron con brea “Todos los países reconocen a Lonardi. VILLA MANUELITA, NO”. Los hombres aparecieron con hachas para cortar los eucaliptos y cruzarlos delante de las tanquetas. Villa Manuelita era una república que se atrincheraba para la guerra.
Por Abanderado Brandoli avanzaba una formación del ejército con la intención de tomar el tanque de agua para quitar la bandera; de la columna militar se desprendieron tres soldados, las mujeres se pusieron adelante y desprendiéndose las camisas y mostrando los pechos, levantando sus pequeños hijos que lloraban, hacia el cielo lluvioso; desafiaban: “¡Adelante!... ¡mátenlos!... ¡asesinos!... ¡tiren cobardes!”. Los soldados dieron vuelta, uno de ellos lloraba…Villa Manuelita, no se rendía. El ejército hizo otros tres intentos por sacar la bandera, siempre fueron corridos a pedradas y ladrillazos hasta fuera de la villa mientras les cantaban la “marchita”.
sábado 19 de abril de 2008
Emoción para ayudar a comprender
El 17 de octubre según Raúl Scalabrini OrtizCorría el mes de octubre de 1945. El sol caía a plomo sobre la plaza de macho cuando inesperadamente enormes columnas de obrero comenzaron a llegar. Venía con su traje de fragilidad, porque acudía directamente de su fábrica y tres series. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade el parque de diversiones con hábitos de burgués barato. Frente mis ojos desfilaban rostros atestados, brazos membrudos, torsos fornido, con las greñas al aire y las vestiduras escasa cubiertas de pringues, de restos de brea, de grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, y unido por una sola fe. Era la muchedumbre más heteróclita en la imaginación puede concebir. Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. Descendientes de meridional europeos iban junto al rubio de trazos nórdicos y al trigueño de pelo duro en el que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún.
El río, cuando crece bajo el empuje del sudeste, disgrega su masa de agua en finos hilos fluidos que van cubriendo los bajios con meandros improvisados sobre la arena, en una acción tan minúscula que es ridícula y desdeñable para el no avezado que ignora que ese es el anticipo de inundación. Así avanzaba aquella muchedumbre de entusiasmo, que arribaban por la Avenida de Mayo, por Balcarce, por la diagonal.
Un pujante palpitar sacudió la entraña de la ciudad. Un hábito áspero crecía en las densas vaharadas venían, mientras las multitudes continuaban llegando.
Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barranca. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanado en el mismo grito y en la misma fe, iban el peón de campo de Cañuelas y el torneo de precisión, el fundidor, el mecánico de automóviles, el tejedor, la hilandera y el empleado de comercio. Era subsuelo de la patria, sublevado. El cimiento básico de la nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el sustrato de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente, en su primordialidad sin recatos y sin disimulo. Era el de nadie y es sin nada, en una multiplicidad casi infinita de gama y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenido por la misma verdad que una sola palabra traducía.
En las cosas humanas el número tiene la grandeza particular por sí mismo. En ese fenómeno majestuoso que asistía, el hombre aislado es nadie, apenas algo más que un aterido grano de sombra que asimismo se sostiene y que el impalpable viento de las horas desparrama. Pero la multitud tiene un cuerpo y un ademán de siglos. Éramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río.
Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años estaba así presente, corpóreo, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaron sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo.
Por inusitado ensalmo, junto a mí, yo mismo dentro, encarnado en una muchedumbre clamorosa de varios cientos de miles de almas, conglomeradas en un solo ser unívoco, aislado en sí mismo, rodeado por la animadversión de los soberbios, de la fortuna, del poder y del saber, enriquecido por las delegaciones impalpable del trabajo de las selvas, de los cañaverales y de las praderas amalgamando designios adversarios, traduciendo en la firme línea de su voz conjunta su voluntad de grandeza, entrelazando en una sola aspiración simplificada la multivariedad de aspiraciones individuales, o consumiendo en la misma llama los cansancios y los desaliento personales, el espíritu de la tierra se erguía vibrando sobre la plaza de nuestras libertades, pleno en la confirmación de su existencia.
La sustancia del pueblo argentino, su quintaesencia de rudimentarismo estaba allí presente, afirmando su derecho a implantar para sí mismo la visión del mundo que le dicta su espíritu un desnudo de tradiciones, de abusos sanguíneos, de vanidades sociales, familiares o intelectuales. Estaba allí desnudo y sólo, como la chispa de un suspiro: hijo transitorio de la tierra capaz de luminosa eternidad.
lunes 31 de marzo de 2008
Abuela


Aunque esta sea una historia mínima, quiero compartirla con ustedes.
Esta tarde, de paso por la casa de mi abuela, me alcanza un "amargo", y me dice que tenía algo para darme.
Se va hasta la pieza, caminando con la dificultad de sus casi 80 años, y vuelve con esta foto de Evita, que atesoró durante años.
Me la entrega y dice: "yo sé que vos la vas a cuidar y a valorar".
Gracias, abu.
viernes 28 de marzo de 2008
Día a Día
aquellas del ejercito de Evita,
las inclaudicables hermanas peronistas
siguen enarbolando la bandera
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de una nación unida y soberana
con un único bastión que las aúna
un país libre que posea una sociedad igualitaria.
Cansadas de escuchar barbaridades
se han cerrado a un rol de silencios imperturbables
creen los mediocres que están dormidas
pobres vendores de patria,
ojala que las monedas le alcancen
para salvar su alma.
En formas de canciones o de cuentos
en melodiosas palabras de amiga, hija, abuela o madre
trasmiten la doctrina, enseñan la filosofía
muestran que hay caminos que exigen sacrificios
y que los sueños no son inalcanzables.
Duermen los que nunca comprendieron
que el bien común no es cosa de cobardes
mientras negocian con el hambre de su pueblo
hay mujeres que día a día enseñan
como enseñan los grandes
la coherencia entre el discurso y el hacer
la receta aprendida de la Eva
Donde hay necesidad, hay un derecho
y detrás de cada uno de ellos,
nace una Eva capitana, con canas o creciendo por la vida
cada vez con mas agallas.
MARILY
DIA DE LA MUJER
MARZO -2008
martes 25 de marzo de 2008
CAMPAÑA POR LA MEMORIA DE SUSANA VALLE
Murió y dejo una hija, Soledad, y 8 nietos, que a partir de hoy sufrirán la ausencia de esa madre y esa abuela, pero que también continuarán en un estado de pobreza que no merecen vivir.
O al que cada uno crea más conveniente, pero basta de permitir que esto continúe, la memoria de Susana y el futuro de su familia nos lo están pidiendo, no puede quedar un solo peronista indiferente.
Estas son las notas a que hice referencia al principio:
Su padre, el General Valle, le escribió –entre otras cosas- en la carta de despedida:
Sé fuerte. . .No te avergüences de tu padre, muere por una causa justa: algún día te enorgullecerás de ello.
... Desde el más allá velaré por ti; y en los momentos difíciles de tu vida que deseo sean pocos, recurre a mí, que estaré como siempre para defenderte.
... Mi chiquita, tené valor y da el ejemplo de entereza que honra nuestra sangre. Nuestro honor no ha sido manchado jamás y con orgullo puedes ostentar nuestro nombre. Mi linda pequeña, trabaja con fe en la vida y en tus fuerzas.
...Papito"
Susanalo hizo, general, quédese tranquilo que lo fue, tuvo enorme valor y honró su sangre y la de miles de compañeros que hoy, gracias a ella, aún están vivos.
Este año se ha conmemorado el cincuentenario del asesinato por fusilamiento del General Valle y de los 30 patriotas que con él cayeron.
Tengo el orgullo inmenso de haber logrado ese reconocimiento por el cual, con Susana, con el Sargento (R) Porfirio Calderón y el Suboficial Andrés López (héroes sobrevivientes del 9 de Junio), tanto hemos luchado: que hayan sido reivindicados tanto desde el Poder Ejecutivo y Legislativo Nacional y Provincial, como por el mismo Ejército Argentino, cuando al referirse a ellos, se los nombró PATRIOTAS,reconociendo en su lucha la lucha por la soberanía popular y por la vigencia de la Constitución Nacional. Logramos también ver el fruto del trabajo realizado, cuando a la Escuela de Ingenieros de ese Ejército Argentino, se la bautizó con el nombre de "General Juan José Valle", y dejar también encaminada la construcción de un cenotafio que los recuerde, en Plaza las Heras.
Todo esto la llenó de felicidad.
Dijo Susana, cuando le preguntaron sobre que sentía por los asesinos:
"... recuerdo que mi padre –el Grl. Valle- me dijo antes de morir: "entre el odio y el amor, elegí vivir con amor" y Susana así lo hizo toda su vida, amó a su patria, a sus compañeros y a la vida misma.
Luego, ya en el año 2000, presentó el perdido de reparación por la muerte de su padre, General Juan José Valle, según el derecho que le otorgó la Ley 25.192. La entonces Secretaria de Derechos Humanos de De La Rua, Dra. Diana Conti, durmió la reglamentación de la Ley casi un año y luego cajoneó los expedientes, hoy después de seis años, se encuentra todavía en trámite, en la Secretaría de Derechos Humanos, sin resolución, aduciendose que no ha presentado la Declaratoria de Herederos que la confirme como heredera de su padre.
Infructuosos han sido los pedidos realizados al actual Secretario de derechos Humanos Dr. Luis Duhalde para que solucione el tema, ¿quizás dude de que Susana Valle haya sido la única hija del General Juan José Valle o piense que se haya tratado de una impostora que fingió la identidad?
La compañera Ministra de Defensa Nilda Garré y el Jefe del Estado Mayor del Ejército Grl. Bendini, le han dado ayudas importantes para poder subsistir, tanto en lo moral como en lo económico. GRACIAS A LOS DOS.
Fácil ha sido para muchos compañeros comentar defectos de Susana, como si alguno de nosotros no los tuviera, pero sería importante evaluar el camino que ella ha recorrido y el que cada "juez de conductas" ha recorrido, antes de sentirse con autoridad para juzgar a alguien, y nada menos que a Susana Valle.
Quise decir todo esto hoy, cuando Susana perdió la lucha por su vida, ella que superó esa lucha siempre, a quien no la pudieron vencer ni doblegar, repito, ni la persecución, ni la privación ilegitima de la liberad, ni la tortura, pero lucha final fue más dura y desigual.
Ahora, que ella finalmente descansa en paz, seguramente comenzarán a llegar las adhesiones y las muestras de dolor y solidaridad, cada uno sabrá, entonces, que hizo para que nuestra querida Susana Valle pudiera, antes, VIVIR EN PAZ.
PRESENTE
AHORA Y SIEMPRE
3 de septiembre de 2006
SE FUE SUSANA VALLE, EJEMPLO DE MILITANCIA
Por Adam Pedrini
Se fue el domingo 3 de septiembre de éste 2006, sintiendo yo como miles de compañeros un profundo dolor por su partida.
Conocí exactamente a Susana Valle el día 11 de octubre de 1963. Recuerdo la fecha porque llegó a Resistencia para estar presente en el juramento que como gobernador del Chaco iba a prestar Deolindo Felipe Bittel el 12 de octubre.
Era hermosa, simpática y muy joven. Tenía 27 años recién cumplidos. Desde ese día nunca dejamos de estar en contacto, salvo en la época de plomo cuando estaba ella en la clandestinidad, rehén del general Perón o yo preso en compañía de mis hermanos y otros compañeros peronistas del Chaco.
Compartimos la tribuna pública por última vez el 9 de junio de 2004, en el acto celebrado en homenaje a los fusilados el 9 de junio de 1956 y lo hicimos en la avenida Las Heras esquina Jerónimo Salguero, donde antes se levantaba la Penitenciaría Nacional y donde fue fusilado su padre el General don Juan José Valle.
Recuerdo al pasar que en una parte de mi discurso dije: "Muchas veces me pregunto, porque los peronistas somos tan generosos con nuestros adversarios políticos y somos tan duros con nuestros propios compañeros, porque a pesar de los años transcurridos somos incapaces de que los familiares de nuestros próceres y mártires reciban las reparaciones económicas que por Ley de la Nación les corresponden".
Estaban presentes en representación del Presidente Kirchner, el Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli y el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde.
Terminado el acto, ambos funcionarios vivieron a saludarme y Duhalde me dijo "Cómo se nota cuando habla un peronista" le contesté "Veremos si ustedes actúan solucionando el problema de estos compañeros". A la mañana muchos de los familiares de los asesinados el 9 de junio de 1956 y encabezados por Susana Valle habían sido recibidos por el Presidente Kirchner quien les prometió que con urgencia se iba a solucionar el pago de las indemnizaciones. Debo decir con tristeza que -hasta donde sé-, nada de ello ocurrió hasta el día de la fecha.
La compañera y amiga, militante extraordinaria, ferviente y leal peronista, hija de un hombre con valores morales y personales pocas veces visto, realizó una presentación en el año 1998, gobierno de Carlos Saúl Menem, ante la Subsecretaría de Derechos Humanos y de acuerdo a lo establecido en la Ley 20043, solicitó el resarcimiento económico por "privación ilegítima de la libertad". El gobierno menemista no accedió a lo solicitado aduciendo que "no podía comprobar fehacientemente lo que sostenía". Claro, Carlos Menem prefería besarlo a Isaac Rojas, uno de los asesinos del padre de Susana, antes que asistirla ante su precaria situación económica.
En el año 2000, de acuerdo a lo estipulado en la Ley 25.192 , se presenta solicitando la reparación económica por la muerte de su padre y el gobierno de De la Rua, en la cima de la hijaputez le niega el beneficio aduciendo que no se hizo el juicio sucesorio del general Valle y Susana no tiene la Declaratoria de Herederos.
Murió pobre, muy pobre, pero las cosas hoy son así. Quienes fueron peronistas que se jugaron todo por sus convicciones no son tenidos en cuenta, porque no piensan que gracias al sacrificio de los de ayer hoy pueden sentarse en sus bancas, ocupar cargos y luego ser llamados por la justicia que los investiga por enriquecimiento ilícito.
Con amargura es lo que vio hasta el final de sus horas, mi amiga Susana.
No quiero terminar con dolor estas líneas sin hacer mi público agradecimiento a la ministra de Defensa Nacional, Nilda Garré y al señor Jefe de Estado Mayor del Ejército, general Bendini, por la solidaridad demostrada con afecto y ayuda económica, para zanjar los gastos de medicamentos que Susana necesitó, porque el peronismo es tan duro con sus propios hijos que ni obra social tenía. No hubo un solo diputado nacional o senador nacional del ahora denominado "Bloque del Frente para la Victoria" que haya tenido la sensibilidad humana y el agradecimiento político de otorgarle una pensión graciable para que pudiera haber accedido mediante ella a la obra social del PAMI., ya que desde el Poder Mayor de la República no le pagaron lo que le correspondía.
viernes 21 de marzo de 2008
EL PERIODISMO DURANTE LOS ORIGENES DE LA RESISTENCIA PERONISTA
CONOZCAMOS ESTE MATERIAL PARA VALORIZAR A QUIENES SE JUGARON CON ESTAS PUBLICACIONES, TRATANDO DE ESCLARECER SOBRE LA REALIDAD DEL MOMENTO, MIENTRAS LOS DIARIOS OFICIALES MÁS RECONOCIDOS OPTABAN POR LA OBSECUENCIA CON EL GOBIERNO DE FACTO.
DIARIO “DOCTRINA”
FECHA: 15 DE DICIEMBRE DE 1955
DIRECTOR: JOSE RUBEN GARCIA MARIN (seudónimo José R. García)
El director era integrante de una familia que a partir de septiembre de 1955 asumió una fuerte militancia en el peronismo. Sus hermanos, entre ellos, la Sra. LALA GARCIA MARIN, fueron detenidos en varias oportunidades, en el caso de “Lala” estuvo detenida en el Correccional de Mujeres, de Capital Federal, luego en la Cárcel de Olmos, Pcia. de Buenos Aires, y luego trasladada a la Cárcel de Santa Rosa, La Pampa. Estuvo privada de su libertad durante ocho años de su vida, por defender la Causa Nacional y Popular, y una foto suya, de época, recorrió el mundo con el título “El Rostro de la Lealtad”
Foto de la Cra. Lala Marín “El Rostro de la Lealtad”. Tomada del archivo personal del Cro. Aníbal Ramos.
DIARIO: “FEDERALISTA”
FECHA: 30 DE DICIEMBRE DE 1955
DIRECTOR: DR. JOSE ANTONIO GÛEMES
El Doctor José Antonio Güemes, comenta el Prof. Enrique Oliva, fue “un hombre de sólido nivel intelectual y espíritu combativo desde su juventud...” “...su pluma generosa estuvo presente en infinidad de panfletos y colaboró con cuanto compañero lo solicitara. Sufrió persecución, cárcel y la clausura e incautación de sus publicaciones. Escritor humanista, profesor y periodista, cultivó los géneros literarios junto al revisionismo histórico. También incursionó en la diplomacia, desempeñándose en Italia, en representación del gobierno del Gral. Juan Domingo Perón. Su larga militancia en el peronismo no puede ignorarse en ninguna historia de la Resistencia Peronista.
Material perteneciente al trabajo de investigación histórica sobre “Los Orígenes de la Resistencia Peronista” de próxima publicación. Prof. Silvia E, Mazzuchi
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